Muchos niños son las verdaderas víctimas del divorcio de sus padres.
Los niños sufren las consecuencias más negativas de las separaciones, como por ejemplo el cambio de lugar de residencia, el cambio de centro educativo, el distanciamiento, la disminución de interacción con el padre o la madre con el que no conviven diariamente, la aparición de nuevas parejas de los padres, la convivencia obligada con uno de los dos, etc.
Además de esto existen factores que pueden agravar estas situaciones. Por ejemplo una mala aceptación por parte de los niños de la situación de separación o la percepción de hostilidad entre los padres, que puede llevar a un hijo deprimido o con un carácter amargo.
Si juntamos todos estos ingredientes se forma un peligroso cocktail en el que pueden aparecer hijos con problemas conductuales, con bajo rendimiento académico, problemas sociales y de relaciones interpersonales con otros niños.
Los niños son personas como los padres y tienen las mismas necesidades. Ellos también necesitan atención, amor y estabilidad. En la mayoría de ocasiones tienen más necesidad que los propios mayores.
En el futuro el niño sentirá cómo sus padres actuaron en el proceso de separación y ayudaron a que su formación como persona no se viera perjudicada o llevará una cicatriz de este traumático hecho de por vida.
¿Qué se puede hacer para que el divorcio sea más llevadero para los hijos?
Algunos consejos para que el divorcio no afecte de manera negativa a los hijos y lleve a situaciones como las que hemos comentado serían por ejemplo explicar de forma simple y de manera conjunta el motivo de la separación, informarles con antelación de lo que está sucediendo y de lo que va a pasar seguidamente, así como de los cambios que van a tener lugar en su rutina, teniendo en cuenta siempre los sentimientos de los niños, de forma que la estabilidad en la vida diaria de estos no se vea alterada. Y sobre todo, creemos que es importante que los padres RESPETEN LA IMAGEN QUE TIENE EL NIÑO DEL OTRO PADRE y que hagan entender a los hijos QUE ELLOS NO SON CULPABLES DE ESA RUPTURA.
En resumen, se debe evitar que el niño forme parte del proceso de separación, se deben colocar las necesidades del niño en primer plano y, en casos necesarios, solicitar la ayuda especializada de un profesional.
“No le evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida, enseñadles más bien a superarlas”
Louis Pasteur

Eduardo Padilla Bruno